Ahora sí, pide a sus gobernados no salir a la calle si no es necesario y admite que la pandemia causa “estragos”



¡Cómo cambian las cosas! De aquel arrogante Andrés Manuel López Obrador que en marzo pasado minimizó la pandemia del Covid-19 no queda nada.

Los crecientes contagios y una espantosa y sucesiva cifra de muertes cotidianas que han puesto en evidencia al equipo al que encomendó combatir la crisis sanitaria parecen haberle enseñado al mandatario que es muy peligroso cantar victoria cuando una batalla no ha terminado.

Este último viernes 4 de diciembre de 2020, un Presidente muy diferente al de marzo pasado, diríamos que hasta suplicante, pidió a sus gobernados durante la mañanera no salir a la calle si no es necesario.

Al día siguiente de que se sumaran a los contagios 11 mil 30 enfermos y a la lista fatal 608 decesos, López Obrador por fin admite que la pandemia “sigue causando estragos”, y solicita de la forma más encarecida no asistir a los tradicionales y concurridos convivios decembrinos.

Consciente seguramente de lo que se ve venir –un impresionante repunte de casos y fallecimientos–, López Obrador pidió actuar “en este mes de diciembre con mucha responsabilidad para evitar contagios”.

De cara al festivo periodo “Guadalupe-Reyes”, del 12 de diciembre al 6 de enero, el líder tabasqueño deja en manos del “pueblo bueno” –parte del cual es reacio al uso del cubrebocadas y las medidas preventivas más elementales–  decidir si quiere contagiarse y quedar expuesto a la muerte.

O sea, una vez más precisó que no pretende limitar las libertades ni ser partidarios de medidas coercitivas o toques de queda y que prefiere el convencimiento.

En su obstinación de no “tocar” a la democracia ni con “el pétalo de una rosa”, el Presidente parece despreciar a esa porción de los habitantes que sí se cuidan –¿serán millones?–, y que al estar enfermos de diabetes o hipertensión saben que son los “candidatos ideales” del Covid para exterminarlos.

Esperemos que ahora, cuando las muertes ya rebasan los cien mil y los contagios el primer milón, no sea demasiado tarde el llamado a quedarse en casa y a no salir a la calle si no es necesario.

Y aunque el Presidente no esté de acuerdo, o el orgullo le impida recomendarlo, no olvide usar el cubrebocas, porque puede ser la diferencia entre la vida y la muerte.

Eso sí, con evidente tono propagandístico ofrece 500  camas Covid –la jefa de Gobierno de CDMX Claudia Sheinbaum dice que son 600–, que no servirán de nada en caso de un grave repunte.- (Análisis de HECHO DIGITAL)



♦ Cartones, tomados de Twitter, de la autoría de Alarcón Dibujos, cuyos trabajos publica el periódicoEl Heraldo de México(CDMX)



| HECHO DIGITAL | CDMX | 6 – XII – 2020 |