Si en la cena sale el tema, hay que discutir sin enojarse o tomárselo personal y que los argumentos opuestos sirvan para enriquecer puntos de vista

POR VIRI RÍOS

Muchas familias tienen la regla de no discutir de política durante las cenas a fin de evitar encontronazos. Una mejor regla sería discutir cualquier tema sin enojarse o tomárselo personal. Con motivo de las fiestas, acá les dejo unas ideas que pueden aplicar no solo en sus cenas, sino también en redes sociales,

Todos tenemos un tío(a) que quiere imponer su punto de vista porque… así es. Todos tenemos ese familiar que por algún motivo se siente macho alfa y está acostumbrado a imponer su punto de vista sin discusión. Cuando otras opiniones surgen, éste se saca de onda y acusa a las voces nuevas de “polarizar” es decir, básicamente de disentir abiertamente en algo que antes no se discutía. Y pues, claro, no se discutía porque él/ella había impuesto la interpretación dominante.

Ante esto, lo primero es comprender que lo opuesto de una sociedad “polarizada” no es una sociedad que “esté de acuerdo”. Lo opuesto de polarizar es tener una discusión abierta entre distintas posturas que se escuchan mutuamente. Incluso si no están de acuerdo. Es decir, una plática donde al contrario no se le conciba como un “enemigo” al que hay que derrotar argumentativamente, sino como un opositor. Un opositor o contrincante es una persona que, como en el deporte, merece nuestro respeto pues nos ayuda a “entrenar” y enriquecer nuestros puntos de vista.

Todos los puntos de vista enriquecen porque nos ayudan a entender cómo piensan otros. Si sientes que tu tío no te enriquece, haz preguntas y escucha. Trata de encontrar puntos interesantes o ciegos y con legítima curiosidad –no inquisidora, burlona o tóxica– pregunta.

 La diferencia entre un punto de vista “enemigo” y uno “opositor” es que mientras que al primero se le quiere silenciar, al segundo se le quiere escuchar para fertilizar nuestras ideas. Yo estoy convencida de que en las redes sociales la gente dice cosas que nunca diría en persona y ello se debe a que las redes sociales son un espacio donde es más fácil despersonalizar al contrario y convertirlo en un enemigo, como en un videojuego. No saben la cantidad de veces que personas que me han insultado en Twitter, me encuentran en persona con cara de vergüenza. Algunos hasta se han disculpado.

Si te encuentras en una posición minoritaria que cada vez ha ganado más terreno, recuerda lo enormemente difícil que es para las mayorías perder. Es decir, incluso para las democracias más consolidadas del mundo, es raro que un grupo mayoritario sea substituido por otro sin tener que recurrir a la violencia o al juego sucio.

Existe, por ejemplo, la tentación de que cuando el pensamiento mayoritario se sienta amenazado este reaccione de formas no democráticas. En este caso, ello podría ser, por ejemplo, prohibiendo ciertos temas, no invitando a ciertas personas, o aspectos similares que no están en el juego democrático de discusión.

Ante miembros de la minoría típicamente reaccionan jugando sucio también. Esto se ve mucho en redes sociales cuando, por ejemplo, un grupo radical de un lado, comienza a bloquear o trolear a un grupo que lo ha bloqueado o troleado anteriormente. Si bien la tentación de “bloquear” voces es alta, hacerlo crea ambientes demasiado sanitizados que no son democráticos. Solo permitirnos platicar con gente que piensa igual que nosotros es lo mismo que crear un estado autocrático.- (Artículo publicado en la web de la revista “Expansión” – 22/XII/2019)

(1)    Por sanitizar se entiende un proceso de limpieza que reduce, pero no necesariamente elimina, los microorganismos del medio ambiente y superficies.