La carencia de transporte masivo deja expuesta a la población a un mayor riesgo de contagio por Covid  



En Ciudad de México, luego de fracasar, como era obvio, su intento de suplir con autobuses, de menor capacidad, los vagones de un Metro que transportan en una sola corrida hasta 12 veces más pasajeros, el Gobierno se apresta a fracasar de nuevo, este martes 12 de enero, con otra estrategia.

Ahora, las autoridades capitalinas anuncian que se reanudará el servicio de las líneas 4, 5 y 6 del Metro (de notoria menor demanda que las líneas 1, 2 y 3), con corridas entre 7 y 9 minutos, a fin de evitar choques entre los convoyes.

Lo más probable es que el lapso entre corrida y corrida sea de 10 minutos, tiempo en que normalmente (cuando el servicio funciona a toda su capacidad) llegan nueve o 10 convoyes a una misma estación.

Un nuevo cuello de botella, no muy diferente al que se vivió este lunes –entre pasajeros que se disputaban un lugar en los autobuses y trolebuses–, debe de producirse este martes porque sólo sería satisfecha la demanda de transporte en alrededor del 60%.

Las cuentas no mienten: En el lapso de 19 horas diarias de servicio, el número de corridas bajará de unas 170 a 110 o 120 cuando mucho, y el número de pasajeros transportados (800 por convoy, aproximadamente) de unos 13 mil 500 a menos de nueve mil.

Y como ya se esperaba, de las líneas 1, 2 y 3 habrá que esperar más tiempo –un mínimo de tres meses, calculan algunos expertos— para ponerlas de nuevo en funcionamiento.

Los notorios retrasos por el cierre del Metro los resumió Alejandro Galván en las siguientes declaraciones al portal del diario capítalino “Excélsior”:

“Vengo de Ixtapaluca y voy al Metro Viveros y llevo ya tres horas aproximadamente. Desgraciadamente están tardando mucho los camiones en llegar, los llenan a tope y son un foco de infección”

Otro residente que habita en Ecatepec y trabaja en la zona de Cuautitlán, agradecía a su hermano que le haya dado en préstamo su automóvil para no hacer el trayecto en autobuses.

Camiones costeros y camionetas pick up de la Secretaría de Seguridad Ciudadana fueron utilizados para trasladar a las personas, quienes tienen que invertir hasta 30 minutos para poder abordar un medio de transporte alterno.

En un artículo sin firma denominado “Irresponsabilidad criminal”, “Excélsior” señala:

“La falta de mantenimiento en las instalaciones eléctricas —con más de 50 años de vida— era uno de los principales riesgos que el mismo gobierno de la CDMX reconoció el año pasado como parte de su análisis para modernizar las subestaciones de la Línea 1.

“Luego del incendio del sábado 9 de enero, trabajadores del Metro también denunciaron que en la galería de transformadores del Puesto Central de Control del Metro se almacenaron, de manera irregular, tambos con aceite, los cuales habrían contribuido al incendio que, además, ha dejado sin servicio indefinidamente seis de las doce líneas del sistema de transporte.

“La responsabilidad de esta tragedia –se añade en “Irresponsabilidad criminal”–  es compartida dentro de la administración de Claudia Sheinbaum.

El STC (Sistema de Transporte Colectivo, la empresa pública que maneja el Metro) operaba sin la designación formal de un subdirector de Mantenimiento, responsable, entre otras cosas, de la operación de la Subestación Eléctrica de Alta Tensión, pues en su desbordada soberbia, la directora del Metro, Florencia Serranía, asumió este cargo.

“El pasado 20 de noviembre, ante diputados del Congreso de la CDMX –se indica–, la funcionaria reconoció que había determinado darse a sí misma ese cargo para tener ambas funciones porque, en sus propias palabras, el Metro tenía tantos problemas que era necesario dejar de escuchar quejas e instrumentar la reestructura que el sistema necesitaba.

“El chiste –concluye el texto– se cuenta solo”.

En su columna “Sheinbaum bajo fuego”, en el portal del diario capitalino “El Universal”, Salvador García Soto expone cómo este problema del transporte se ha convertido en el asunto número dos de Ciudad de México, tan sólo detrás de la pandemia.

Por de pronto, la falta de transporte ha agravado el estado de cosas por la pandemia, porque el desesperado usuario que lucha por conseguir un lugar en vagones o autobuses no mide las consecuencias y se expone sl contagio.

Y en estos momentos, como se sabe, los servicios médicos están por colapsar, al reconocer el gobierno de CDMX que el índice de ocupación hospitalaria ya está en el 92 %.

No sólo eso está desgastando a Claudia Sheinbaum sino también una firme rebelión de restauranteros opuestos a un segundo cierre de actividades y una notoria debilidad ante grupos de informales, como tianguistas, decididos a continuar sus actividades, consideradas como no esenciales. Y la indisciplina de una sociedad que se resiste a dejar el jolgorio e insiste en exponerse al contagio,.

De esta forma, en Ciudad de México continúa en proceso un peligroso caldo de cultivo del que puede surgir una profunda ola de impopularidad contra “El Mesías Tropical” y su “Consentida”, que es vista en corrillos políticos como la candidata “in pectore” en la sucesión presidencial.

Si te ha parecido interesante, compártelo con tus amigos



♦  Imagen de portada, tomada del sitio web de noticias de “Sin Embargo”



| ANÁLISIS DE HECHO DIGITAL | CDMX |  12 -ENERO – 2021 |