Han transcurrido cuatro meses y días de la muerte de un niño duranguense de 13 años de edad en el parque Xenses de Xcaret, en Quintana Roo, y desde ese entonces se ha prolongado el suplicio de la familia del infortunado Leo (Leonardo Luna Guerrero), en busca de justicia.

El domingo 28 de marzo pasado, el infante falleció en un hospital de Playa del Carmen –donde se asienta la cabecera municipal de Solidaridad–, a causa de las graves lesiones que sufrió un día anterior al ser succionado por un filtro de agua de un río artificial que es atractivo de Xenses, y a la fecha la procuración de justicia en el caso continúa brillando por su ausencia por parte de la Fiscalía General de Justicia de Quintana Roo, la misma que se negara en un principio a entregar el cuerpo de la criatura a sus padres si no firmaban un perdón al Grupo Xcaret por el deceso de Leo, de acuerdo con declaraciones de su progenitor, el cardiólogo Miguel Ángel Luna Calvo.

Investigaciones de autoridades judiciales y de Protección Civil permitieron determinar que la tragedia tuvo su origen en un acto negligente, pues se encontraba abierta la tapa del filtro de agua que succionó al infante, socorrido por su parte y posteriormente trasladado al nosocomio donde no se le pudo salvar la vida.

Hoy, no obstante, la justicia sigue demorando en la muerte de Leo, según dejó constancia el padre del malogrado pequeño en una publicación en su cuenta oficial en Twitter, en la víspera del cuarto mes de la tragedia en Xcaret.

Aunque la justicia federal ha negado hasta ahora su protección aL Grupo Xcaret en el caso, aparentemente la Fiscalía General de Justicia de Quintana Roo no ha aprovechado legalmente tal circunstancia para abonar al caso de Leo.

Por ello es muy cuestionado el representante social del Estado, Óscar Montes de Oca Rosales, cuyos resultados como Fiscal no alcanzan siquiera una calificación de aceptable entre quintanarroenses. Enterados jurídicamente del caso aseguran que hay un entendimiento legal entre las partes –léase Grupo Xcaret y la Fiscalía–, para que la denuncia del padre de Leo NO PASE de lo ministerial a lo penal (a los Juzgados), y su aseveración la fundamentan en que el Grupo Experiencias Xcaret –presidido por el empresario Miguel Quintana Pali en una sociedad con los hermanos Carlos, Marcos y Oscar Constandse Madrazo–, ha interpuesto ocho amparos e impugnado un par de supuestas omisiones de la Fiscalía quintanarroense en el asunto. Además se habla de tres juicios de garantía contra órdenes de cateo al parque recreativo, de las cuales habría sido alertada la parte denunciante para que se protegiera contra la ejecución de ellas.

De igual manera, en Quintana Roo es “vox populi” la afinidad del gobernador Carlos Manuel Joaquín González con el Grupo Xcaret, sobre todo con sus principales dueños, Quintana Pali y Carlos Constandse Madrazo, además de que es sabido por todo que el consorcio es importante contribuyente de la Secretaría de Finanzas y Planeación de la administración estatal, y, simultáneamente, aportador de divisas para el país.

Dada la tendencia legal del asunto, no sería extraño que el 25 de septiembre del año entrante –día en que Joaquín González entrega el poder–, el caso Leo sea uno de tantos que continúan en espera de que se les estampe el grabado de “JUSTICIA” en el reino donde el “monarca” se vanagloria en decir tantas veces puede que “El que la hace la paga”.

Ilustración de portada, fotocomposición con la plana mayor del Grupo Xcaret –David Quintana Morones, Carlos Constandse Madrazo, Marcos Constandse Redko y Miguel Quintana Pali, respectivamente–, y el gobernador de Quintana Roo, Carlos Manuel Joaquín González, En la parte superior derecha de la imagen, el infortunado pequeño, Leonardo Luna Guerrero


| HECHO DIGITAL | CDMX | 2 – AGOSTO – 2021 |