Poderosas camionetas blindadas, la señal de que ha quedado archivada la política de “abrazos, no balazos”


Una sensación de derrota de la política de “abrazos, no balazos” –lanzada por Andrés Manuel López Obrador al llegar al poder– flotó en torno a Palacio Nacional el pasado miércoles 1 desde poco antes de las 17 horas.

El canciller, Marcelo Ebrard Casaubón

El Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo Montaño

La imagen de la derrota fueron los poderosos motores y los retadores blindajes de modernas camionetas a cargo de altos funcionarios de la 4T, que fueron estacionadas a las puertas del “colonial” hogar del líder tabasqueño.

La Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero

El atentado contra el jefe policíaco capitalino Omar García Harfuch, el viernes anterior –el 26 de junio—demostró que “el miedo no anda en burro”, y qué bueno, porque, como dice el dicho, “con la vida no se juega”.

La Secretaria de Energía, Norma Rocío Nahle García

Asimismo, a López Obrador no le quedó más que, tácitamente, rumiar su derrota, dar marcha atrás, sobre todo al ofrecerle “balazos” –perdón, seguridad más eficiente– al Gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro Ramírez.

Y esta admisión de la dura realidad fue aprovechada por otros funcionarios, como la presidenta de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, Rosario Piedra Ibarra, para denunciar que ha sido amenazada de muerte.

Desde luego, resultó inevitable que este asunto lo politizara la bancada del PAN en el Senado al insinuar la “simulación” de líderes camarales de Morena, muy bien vigilados por escoltas pagados por el erario público.

Bien por el Gobierno de la 4T al reconocer su error y archivar la política de “abrazos, no balazos” y ojalá que su “caudillo” rectifique en otras acciones de Gobierno, aunque esto sea “como pedir peras al olmo”.

 


| HECHO DIGITAL | ANÁLISIS | CDMX | 5 – VII -2020 |