Con novia millonaria y un patrimonio muy superior al que un funcionario público honrado soñaría tener

POR HÉCTOR A. ROMERO FIERRO

Presentó la Secretaría de la Función Pública (SFP), encabezada por Irma Sandoval, el “Informe Técnico de la Investigación” iniciada a Manuel Bartlett Díaz derivada de una serie de denuncias, por posibles faltas administrativas sancionables en términos de la Ley General de Responsabilidades Administrativas atribuibles a éste, tales como conflicto de interés, tráfico de influencias y enriquecimiento oculto u ocultamiento del conflicto de interés. Todas estas denuncias fueron motivadas por el patrimonio de éste, sus hijos (Alejandra y León Manuel, ambos Bartlett Álvarez), y su pareja sentimental (Julia Elena Abdala Lemus) y el hijo de esta última (Julio Antonio de Regil Abdala).

Manuel Bartlett, ahora con certificado de honradez, es muy suertudo, ya que tiene novia millonaria (de entrada por salida), ha logrado acumular un patrimonio reconocido muy superior a lo que cualquier funcionario honrado soñaría tener en base su eterno servicio público.

La SFP reconoce que el citado funcionario manifestó ser titular de cuatro cuentas bancarias cuyo activo suma 51.6 millones de pesos; y ser propietario de cinco inmuebles, Sinceramente no podíamos esperar algo diferente, ya que es claro que la SFP solo sirve para exonerar a los afines de Morena y para perseguir enemigos políticos.

Lo curioso del caso es que en este asunto no vimos que asomara la cabeza el aliado del presidente, me refiero al director de la Unidad de Inteligencia Financiera UIF, Santiago Nieto.

La denuncia señalaba que desde 2001, se multiplicaron los inmuebles registrados a nombre de su pareja, Julia Elena Abdala Lemus y de los hijos que ambos tienen producto de matrimonios anteriores. Sin embargo, con una enorme venda en los ojos, la “Función Pública” señaló: “Esta Secretaría carece de facultades para pronunciarse sobre los inmuebles que adquieren los particulares.

Sin embargo, la investigación arrojó que existen propiedades a nombre de la pareja sentimental del servidor público y sus respectivos hijos;… Lo que puede afirmarse es que, de la investigación realizada y de las constancias que obran en el expediente, se desprende que la pareja sentimental del servidor público no cumple con los supuestos jurídicos de cónyuge o concubina, ni sus hijos son dependientes económicos y por lo tanto el servidor público no tenía la obligación de declarar sus bienes…”

No se configura a juicio de la SFP el concubinato, ya que “no han establecido una vida en común de forma constante y permanente por un periodo mínimo de dos años o bien, que procrearon juntos un hijo;…” y en el caso de los hijos no dependen económicamente de él, no se le puede investigar y menos sancionar, pero ¿por qué como en otros casos la UIF de Santiago Nieto o el SAT no investigo los recursos económicos de la “novia” y de donde provienen?

La sugerencia a los demás funcionarios que no quieran ser investigados y sancionados, simplemente no se casen jamás con su pareja sentimental, no vivan permanentemente con ella (mejor), y que ella y sus hijos sean los millonarios. Me recordó mi tocayo, que Juárez decía: “a los amigos justicia y gracia, a los enemigos todo el peso de la ley”. 90% honrado pues y 10% ¿capaz o rapaz?— (Tema de la columna “Auditoría Ciudadana”, publicado en la web del diario “Milenio”, de CDMX, con el encabezado “Justicia a modo” — Cartones de Milenio 20/XII/2019)