En ninguno de sus anteriores cargos —ni en el que ahora ocupa— a Bartlett se le han hecho señalamientos relacionados con la corrupción

POR FEDERICO ARREOLA

No conozco a fondo el caso Bartlett ni creo que nadie en los medios tenga todos los detalles, a los que lógicamente solo tiene acceso la Secretaría de la Función Pública.

La información publicada en su momento por Carlos Loret de Mola no me parece suficiente como para condenarlo. El director de la CFE tiene un patrimonio importante, es verdad. Su pareja sentimental, también. Y sus hijos. ¿Eso qué prueba? Sin más elementos de análisis, lo anterior no justifica el linchamiento al que se ha sometido al ex Gobernador de Puebla, ex secretario de Gobernación, ex titular de la SEP, ex senador…

Por cierto, en ninguno de sus anteriores cargos —ni en el que ahora ocupa— a Bartlett se le han hecho señalamientos relacionados con la corrupción. En Educación Pública lo hizo bastante bien. Cómo gobernador transformó a Puebla. Como senador de oposición al neoliberalismo desarrolló un extraordinario papel caracterizado por la dignidad política.

Su mayor falta, la de ‘la caída del sistema’ en 1988, no tiene que ver con manejo de dinero, sino con la defensa de un sistema que se derrumbaba, al que Bartlett apoyó y que después abandonó, como muchos otros, asqueado por lo que había vivido.

Después de las notas de Loret, a Bartlett lo investigó la Función Pública y, por así decirlo, lo exoneró. No me imagino a la titular de la dependencia, Irma Eréndira Sandoval —menos aún al Presidente López Obrador— como cómplice o ‘tapadera’ de Manuel Bartlett. Si la secretaria Sandoval tiene un defecto es su falta de sentido práctico al juzgar conductas presuntamente dudosas. Es decir, ella jamás se prestaría a proteger a nadie. Todo lo contrario, puede ser muy dura, hasta injustamente dura ante cualquier cosa que parezca irregular. Si no se encontró nada malo en lo que ha hecho Bartlett, es que no lo hay.

Por lo que respecta a Andrés Manuel jamás haría nada que ensuciara su imagen histórica. Ni por defender a Bartlett ni por defender a ningún otro colaborador. No protegería ni a sus hijos. Si alguien se toma con toda seriedad aquello de que “la patria es primero” es el Presidente López Obrador. Su historia personal, su trayectoria política no admiten la menor duda.

Hay periodistas de reconocida honestidad profesional y personal, como Verónica Malo Guzmán, de SDP Noticias, inconformes con el dictamen de Irma Eréndira. Se entiende, la campaña contra Bartlett ha sido intensa. Se comprende también el enojo de Loret de Mola: él publicó la nota y esperaba como trofeo que rodara la cabeza del director de la CFE. Lo que cae en el comportamiento más cínico posible es lo que hacen no pocos periodistas absolutamente corruptos: ven la paja en el ojo de Bartlett pero no la viga de tantos privilegios mal conseguidos en sus propios ojos. A estos periodistas nada limpios les recomiendo el cartón de hoy de El Fisgón en La Jornada: los pone en su lugar.— (Artículo publicado en la web de SDP Noticias, con cartones tomados de La Jornada – 20/XII/2019)