En la dirigencia estatal del PRI de Quintana Roo, que encabezarán, agotados formulismos, Candy Ayuso Achach como presidenta y José Alberto Alonso Ovando como secretario general

Un “parto lleno de sombras de duda” protagonizan en Quintana Roo Candy Ayuso Achach y José Alberto Alonso Ovando, dos “cachorros” del priismo estatal.

Candy es hija de la lideresa y ex presidenta municipal de Benito Juárez (Cancún), Magaly Achach Solís.

Alonso Ovando pertenece a un tronco de la familia chetumaleña encabezada por Primitivo Alonso Alcocer y, posteriormente, su hermano Enrique (q.e.p.d.), ambos priíistas de cepa y políticos y servidores públicos de carrera.

Se dice que ya hay un acuerdo para que Candy y José Alberto formen el binomio encargado de “resucitar” al PRI en Quintana Roo.

La idea no es mala al seleccionar a la fémina, conocedora del Norte, y el varón, arraigado en el Sur.

El binomio, Candy Ayuso Achach y José Alberto Alonso Ovando, en el registro de su candidatura para dirigir al PRI en Quintana Roo

Lo problemático para ambos es quitarse impresiones adversas por parte de grupos que los identifican casi casi como incondicionales del poder en turno.

Tanto Candy como José Alberto son señaladas por tener una “peligrosa” (¿o “sospechosa”?) cercanía con el joaquinismo-

Es más, hay quienes los ven como “joaqui-priistas” –mitad tricolores y mitad joaquinistas–.

La pregunta que nadie se atreve a responder por ahora es qué perspectivas de triunfo tiene ese binomio en 2021, cuando se renuevan los once Ayuntamientos y las diputaciones federales.

Y una de las objeciones para responder a tal interrogante es la tendencia de influyentes círculos partidistas de poner énfasis en la hipótesis no comprobada de que el binomio es instrumento del poder en turno.

Al raspecto, la columna “La Opinión” del diario “La Jornada Maya”. recuerda que Candy fue una de las diputadas que permitió, con una “enfermedad súbita” en el momento adecuado, que el PAN y el PRD tomaran el control de la pasada Legislatura.

Esa decisión, se añade, le dio a Carlos Joaquín la posibilidad de contar con un Congreso oficialista, y garantizar su gobernabilidad.

A su vez, apunta la misma fuente, José Alberto Alonso Ovando tiene una relación personal con el gobernador.

Su nombre es, para el mandatario Carlos Joaquín, una tranquilidad y una garantía.

Como se ve, mucho tendrán que bregar Candy y José Alberto para superar esa adversa imagen que se tiene de ellos y dar credibilidad a su actuación.

Sólo así se podrá caminar a lo que se antoja una larga lucha para recuperar una parte de las trece de 15 diputaciones locales y nueve de los 11 Ayuntamientos que ahora controla la oposición.

El PRI, como se sabe, sólo gobierna ahora los municipios de Isla Mujeres y Cozumel.

Por de pronto, una vez que asuma, el binomio debe emprender una enérgica campaña para señalar los errores que se cometen en los municipios de Othón P. Blanco y Solidaridad e identificar las fallas en Benito Juárez.

Por lo demás, carecen de validez los críticos que dudan del éxito del binomio dada su juventud e inexperiencia, argumentos de la “vieja guardia” para mantenerse en el poder.- (FUENTEOVEJUNA – HECHO DIGITAL – 2/XII/2019)