Con Samuel Chan Tun se fue uno de aquellos reporteros con bloc y bolígrafo: Hombre sereno, más que estoico


POR PEDRO FLOTA ALCOCER

Murió Samuel Chan Tun, hijo predilecto de Dzoyolá, periodista, beisbolista, padre de familia, hombre bueno.

Cuánta pérdida se va acumulando mientras esta forzada reclusión nos obliga a ver con azoro el implacable y destructivo paso de la enfermedad.

Quizá la primera vez que supe de Samuel Chan fue cuando se dio la fundación del Diario de Quintana Roo (DdeQ), a iniciativa de un grupo de empresarios chetumaleños y editorialmente liderados por José “Pimpo” Pereyra Lizarraga, ya fallecido y de quien Samuel fue discípulo distinguido.

Eran los tiempos de la reporteada con bloc y bolígrafo, de perseguir la nota, los tiempos de las postrimerías de Santiago Ávila y de Atila Hernández como reporteros estelares y también ahí ya estaban Carlos Colonia y sus Ecos del Caribe, Eduardo Aguilar y Felipe Hernández, quienes ya despuntaban en una nueva generación de reporteros que se nutrió de las aportaciones de Samuel y que dieron con él un vuelco refrescante al periodismo local.

El béisbol es una religión en los municipios ejes de la Zona Maya de Quintana Roo: Felipe Carrillo Puerto y José María Morelos. En esta imagen, Samuel celebrando a no más uno de los campeonatos de Los Mayas de Carrillo Puerto

En el desempeño del oficio, Samuel destacó de manera natural en la nota deportiva. Sabía sobre todos los deportes, pero su pasión fue el béisbol.

Esta otra imagen corresponde al campeonato de los Broncos de Morelos, en el que Samuel tuvo notable participación en el armado del club por los conocimientos que se le conocían en la pelota profesional, misma en la que cultivó amistades

Hizo de la crónica y de la página deportiva del DdeQ una sección diferente, novedosa de la oferta periodística del Estado, pero escucharlo narrar un partido de béisbol por radio o a su lado era un goce por su erudición, por la pasión que denotaba su voz.

Conocía los nombres de peloteros presentes y pasados, nacionales e internacionales, sus estadísticas, sus flaquezas. Era un compendio de datos y de recuerdos de la pelota.



Samuel también fue un lector ávido. Consumidor diario de la literatura universal, profundizó sus lecturas en las áreas filosóficas, disfrutó las novelas clásicas y las contemporáneas igual, devoró sin pausas la poesía latinoamericana y declaró siempre su gusto por Borges, Neruda, Sabines, Paz.

Su nacencia maya fue siempre su norte y su orgullo, su raíz se hizo más honda conforme ganó edad y la historia enorme de su raza Samuel la conoció como poca gente en esta tierra.

El 29 de mayo de 2019, cuando luchaba por ser representante popular de su gente y cultura, Samuel escribió en su página de Facebook: Mi hermosa #ZonaMaya, estoy ciego, no te puedo ver con mis ojos, pero te puedo ver con los ojos de mi corazón. Y desde mi interior te digo: GRACIAS, gracias por tu apoyo, calidez y cariño en este tiempo transcurrido. Tu apoyo incondicional será el motor que me motive día con día para ser la voz de los olvidados y discapacitados en el congreso. #SamuelChanTun

Él supo de sus tradiciones porque las vivió desde niño pero también supo de las razones de ellas porque las estudió.

Conoció de la Guerra de Castas y del sincretismo que la envuelve porque sus abuelos y padres le hablaron de ello, pero la comprendió en sus motivos porque investigó.

Habló su lengua indígena que fue la de su cuna y él la envolvió en la belleza de su poesía nativa porque su sensibilidad así se lo dictó.

Se sabía maya en sus rasgos y en la longevidad de su cultura ancestral y en sus letras procuró siempre dejar clara la dignidad implícita que la pureza de su raza porta.

Después de años de avanzar en la enfermedad, que le fue quitando la vista mas nunca la voluntad de vivir, Samuel ha fallecido.


Como varios amigos en este año infame, al enterarme de su muerte no he querido preguntar el motivo médico, me basta saber que llegó al final de su vida terrenal trabajando y con la lucidez de siempre.

Se acercó a su momento amando a sus hijos y a su familia entera sin dejar pendientes espirituales ni materiales.

Fue Samuel hombre estoico, dirían algunos, yo diría que fue hombre sereno, pero con esa serenidad que da la paz interna y el conocimiento filosófico de lo que viene.

Así lo recordaré, sereno y orgulloso, maya quintanarroense digno hijo de su raza y hombre imprescindible en nuestra vida comunitaria que ya no estará más para pérdida de todos nosotros. Descanse en paz!

23 de julio de 2020

Chetumal, Quintana Roo