Se presume quiénes son los responsables, las “manos que mecen la cuna”, pero nadie mueve un dedo para frenarlos

“Quien siembra vientos, cosecha tempestades” es un refrán que advierte que todas nuestras acciones en la vida generan consecuencias.

En este sentido, “sembrar vientos y cosechar tempestades” hace referencia a la idea de los resultados negativos que producen acciones mal encaminadas.

El Presidente Andrés Manuel López Obrador ha sido acusado de “sembrar vientos y cosechar tempestades”, al dividir a sus gobernados entre quienes lo apoyan y votaron por él –los denomina “el pueblo bueno”—y los que lo critican tibia o abiertamente y no votaron por él ´–los llama “neoliberales”, “conservadores” o “fifís”, entre otros apelativos–.

A raíz de esta inevitable división social o polarización política, en las redes y el espacio cibernéticos se registra el mismo fenómeno, creando un clima de crispación, que aprovechan usuarios anónimos y también actores políticos muy conocidos para lanzar epítetos e insultos subidos de tono.

Es como una guerra infernal la que se vive en el espacio virtual entre los bandos de partidarios contra el nutrido grupo de contrarios al Presidente.

Y en muchos casos, nada se sabe de “la mano que mece la cuna”, o sea, de los autores intelectuales de esa guerra sucia que sólo sirve para desprestigiar a la política.

De unos años para acá ha surgido la presunción de que desde las más altas instancias del poder –en círculos próximos o allegados al actual Presidente—se orquestan con harta frecuencia campañas de desprestigio contra funcionarios o figuras adversas.

Desde luego, con los mismos objetivos, han aparecido periódicamente campañas contra el grupo actualmente en el poder sin miramientos de ningún tipo, con una saña sin sentido.

De uno y otro lado, por cierto, se lanzan improperios y también acusaciones sin fundamento, versiones totalmente alejadas de la realidad, que desgraciadamente hay gente que las cree.

Por ejemplo, acerca de una reciente ciber-campaña contra el consejero presidente del INE, Lorenzo Córdoba, nadie cree que haya surgido de forma espontáneo y todas las miradas apuntan a “Palacio Nacional”.

Asimismo, habría que ser muy ingenuo para creer que los duros epítetos contra Manuel Bartlett Díaz y su misteriosa fortuna hayan surgido de la nada.

Es muy probable que la “artillería pesada” contra el poblano-tabasqueño haya sido activada desde sedes partidistas ubicadas en las céntricas avenidas capitalinas Reforma, Coyoacán e Insurgentes Sur de Ciudad de México.

Sin embargo, como hay un obvio desinterés por llegar a las entrañas de esta guerra absurda, entonces “sigue la fiesta” en medio de una actitud irresponsable con consecuencias hasta ahora impensables.— (Análisis editorial de HECHO DIGITAL – 14/II/2020)