Así está México, dejado “a la buena de Dios” por el “zar del coronavirus”: Actúa como “niño malcriado”


Como pasó con Yucatán, abandonado a su suerte por “fallar” en la aplicación del desconfinamiento, el país amaneció virtualmente a la deriva este sábado 11 de julio, porque “el zar del coronavirus” se dice “engañado”.

Como el “niño malcriado” que se retira del juego por haber sido defraudado por sus compañeros, el “zar” Hugo López-Gatell ha convertido a México como una nave sin capitán al mando.

Cartón que empezó a circular este domingo 12 de julio en Twitter, de la autoría de @monerohernandez

Con el lenguaje cínico y poco comprensible que siempre ha utilizado, como una “curva” que en vez de hamaca parece una espada vertical, López-Gatell, el niño malcriado y ofendido, acusa a las entidades de “inconsistencias” (envío de datos falsos para ser más claros), y prácticamente les dice que “hagan lo que quieran”.

No es aventurado decir que este mago del horror, que cada vez que dice que la pandemia está domada le salen de la chistera miles de nuevos casos y cientos de muertos) “comenzo el relajo”, porque siempre se sospechó que las cifras de víctimas no eran reales.

Los errores son varios:

♦ Nunca se supervisó las cifras enviadas por las entidades y simplemente se agregaban a otras estadísticas tampoco comprobadas.

♦ Nunca se especificó dónde y cuándo se registraban los contagios y los decesos, y esto creó la montaña de “inconsistencias” de las que ahora se queja el “zar”.

♦ Los médicos no fueron adiestrados de forma adecuada para llenar correctamente las actas de defunción y por eso se confundió a quienes morían de “neumonía atípica” con el Covid-19.

♦ No hubo procedimientos para determinar fechas de corte de contagios y decesos, lo que propició disparidades en los informes. (Un ejemplo de esto ocurrió en Yucatán este viernes 10 de julio con un reporte federal de 563 decesos y otro estatal, de 610. ¿A cuál creer? Así han quedado “regadas” miles de muertes que no hay certeza si están dentro de las estadísticas oficiales).

♦ La nefasta y trágica intromisión de la política en la salud, al exigir desde la cúpula de instituciones a hospitales seguir recibiendo enfermos aun cuando ya estén saturados de víctimas del coronavirus (lo cual provocó la renuncia de directores de dos hospitales Covid del IMSS en Yucatán).


Cartón tomado del periódico “El Financiero”, de Ciudad de México


Todas estas “inconsistencias”, peores que las denunciadas por el “zar”, se han traducido en un desastroso estado de cosas que han servido para dudar de las cifras oficiales y creer en estudios que demuestran que el total de contagios y muertes es hasta del triple de los datos oficiales.

Sin “capitán” al frente –alegando que deben intervenir los tres órdenes de Gobierno–, nadie, menos el “zar”, quiso adoptar el papel del sacrificado y señalar los errores de los demás.

Ahora, 134 días después de haberse presentado el primer caso el pasado 28 de febrero, vemos que se ha hecho muy poco para combatir el mal, que sigue avanzando peligrosamente en todos los frentes.

Sin una estrategia nacional de combate ni un esquema para que el ciudadano que desee se haga pruebas de diagnóstico con resultados rápidos –no disponibles sino cinco o hasta diez días después, como pasa ahora–, entre tantas fallas, ¿tiene calidad moral el “zar” para culpar a la población de la expansión de la pandemia?

Estamos, sin duda, en la calle de la amargura, al borde de la quiebra o serios quebrantos económicos, angustiados, desgastados y estresados por un estéril confinamiento y lejos de un mañana de esperanza que no aparece por ningún lado, para que un imbécil venga a echarnos en cara supuestas e incomprensibles inconsistencias.


| HECHO DIGITAL | ANÁLISIS DE HECHO DIGITAL | CDMX | 12 – VII – 2020 |