Cree que fue el hecho que aconteció en el penal michoacano de “Mil Cumbres” el que provocó la irrupción de militares en el combate al crimen organizado: Crucial respaldo a la IP

La carta que el ex Presidente Felipe Calderón envió a fines de 2019 al ahora mandatario Andrés Manuel López Obrador “fue escrita de buena fe”, apunta aquél.

Le dijo –según mencionó en entrevista al periodista Ciro Góme Leyva– que sus mejores deseos eran que “al Presidente le vaya bien, que no polarice, que unifique”.

También le pidió “que ratifique la decisión del aeropuerto” (de Texcoco, el cual finalmente desechó), porque redundaría en la “activación de empleos”.

Calderón recuerda que conoció a AMLO en 1996: “Llegamos a tener alguna respetuosa cercanía, él como presidente del PRD y yo del PAN”

“Es importante salvar a México”, le hizo ver el político michoacano a su colega tabasqueño, se desprende de un resumen que el periódico online Infobae ofrece en su edición electrónica de este día sobre la charla de Calderón Hinojosa con el periodista Ciro Gómez Leyva, en el espacio de éste en Radio Fórmula.

Calderón consideró que en un momento pensó que López Obrador “podría ser el mejor Presidente de México si se lo proponía y rectificaba, cosa que no ha hecho (….)

“Yo creo que es importante decirle al Presidente qué cosas se pueden hacer y ya es su responsabilidad moral si las hace” (…), pero “no puede decir que no se le dijo”, advirtió Calderón.

Señaló que en la primera parte de su libro “Decisiones difíciles” explica algunas de las medidas que tomó como Presidente, de por qué decidió participar en política, de su paso por el liderato del Partido Acción Nacional (PAN) hasta llegar a la Presidencia de la República, y de la defensa del voto en el 2006.

Detalló que hace revelaciones de “cómo ganamos la Presidencia de 2006” y añadió que recoge “textos tanto de (Carlos) Tello como de Luis Carlos Ugalde en sus libros ‘2 de julio’ y ‘Así lo viví’, respectivamente-

En el caso de Tello, Calderón revela lo que pasaba adentro del cuartel de López Obrador, donde sabían que habían perdido, y pese a tener encuestas “que estaban en contra de ellos, aún así salieron a sostener lo que era falso, que habían ganado por 10 puntos (porcentuales)..

“Casi 15 años después –dice Calderón– aún no han presentado la famosa encuesta donde me iban ganando por 10 puntos”.

Dijo que en “Decisiones difíciles” se hace una crónica de uno de los momentos más importantes de su vida, que fue el día que tomó posesión.

Calderón detalla cómo (él y sus colaboradores) “acordaron con el Estado Mayor Presidencial para lograr entrar a la Cámara de Diputados”, y al conseguirlo cree que comenzaron a ganarle la partida al tabasqueño..

Ante el señalamiento de Ciro Gómez Leyva –que lo entrevistó el lunes en su noticiario de Radio Fórmula– de que en su libro, dibuja a un Andrés Manuel López Obrador “violento y mezquino”, el ex mandatario panista explica:

 “Lo que yo caracterizo es básicamente un comportamiento a lo largo de una historia que ya es larga entre los dos”.

Recuerda haber conocido a AMLO en 1996. “Llegamos a tener alguna respetuosa cercanía, él como presidente del PRD y yo del PAN.

Tiempos del sexenio Calderonista, en los que el hoy Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Luis Ebrard Casaubón, fue jefe del Gobierno de Ciudad de México

Por otro lado, Calderón Hinojosa también se refirió al actual canciller Marcelo Ebrard, de quien dijo “ha tenido gestos como gente de Estado”.

Aseguró no tener simpatía o empatía por él (en términos de futurismo referente a candidaturas), pero dijo “debo reconocer que (cuando Ebrard fue Jefe de Gobierno de la Ciudad de México y se presentó la crisis de la Influenza AH1N1 y la toma de Luz y Fuerza del Centro) a mí no sólo me respetó como presidente, sino que colaboró efectivamente.

“(Ebrard) pudo haberme ignorado, pudo haberme saboteado, pudo haberme boicoteado, no lo hizo”, dijo.

Aunque en su libro criticó la decisión del también ex Presidente Enrique Peña Nieto de no continuar con la misma estrategia de seguridad pública, comentó:

“Yo soy respetuoso del ex Presidente Peña, a quien aprecio”, pero dice que se ve obligado a hacer una precisión, pues Peña Nieto no continuó su política de seguridad.

“No digo que la abandonó (la seguridad), pero como una prioridad que debe ser sí…canceló la Secretaría de Seguridad Pública, sometió lo que habíamos hecho, su gobierno no él, a criterios políticos de alguien que aspiraba a la Presidencia (Miguel Ángel Osorio Chong).

“Hago distinciones claras porque el objetivo primordial de los tres ejes estratégicos (crear instituciones policiales y ministeriales confiables y eficaces –como única posibilidad de enfrentar el problema de seguridad–. reconstruir el tejido social y combatir a los delincuentes), eso se terminó, se apagó”.

Insistió en que si se hubiera seguido el ritmo de reclutamiento policial de civiles y dirigido también por autoridades civiles, al tiempo que continuar con los procesos de control de confianza, “yo pienso que se hubiera podido dar la vuelta a la situación”.

En su libro dedica buena parte a hablar sobre el tema de seguridad y también revela cómo es que se decide a iniciar el combate al narcotráfico en su terruño, Michoacán, en ese momento gobernado por Lázaro Cárdenas Batel (hijo del líder moral del PRD, Cuauhtémoc Cárdenas) y quien ahora es asesor de Andrés Manuel López Obrador.

Recordó que en varias reuniones con Lázaro Cárdenas Batel, éste le pidió que enviara a las fuerzas federales porque la situación ya era insostenible en Michoacán.

“Lázaro fue un gobernador muy responsable… se preocupaba por la seguridad de los michoacanos, los paisanos (…)

En una de esas juntas, yo tenía cierta resistencia a ello (enviar a los militares a Michoacán) cuando en el Penal de Mil Cumbres integrantes presos de La Familia Michoacana  secuestran a sus defensores de oficio (unos pobres muchachos pasantes de la Facultad de Derecho), y al no intervenir el Gobierno Federal (de Vicente Fox), dejan solo a Lázaro y termina eso en una tragedia.. degüellan a los pobres (a los abogados)”.

Fue ese hecho, dijo Calderón “que a mí termina por convencerme, de que había que ayudar, independientemente de que era arriesgado, etc. Yo confié en él (en Lázaro), él confió en mí y le agradezco, era una decisión difícil y creo que fue la correcta”, señaló.

Sobre su relación con el Presidente Vicente Fox reconoció que “hubo dificultades con Vicente (….) yo no tuve apoyo fuerte de quien me precedió en el cargo y siendo del mismo partido me estuvo atacando en diversas ocasiones (…)”.

Felipe Calderón narró otros episodios de su libro en donde le tocó ser espectador de la transición política en México y luego como Presidente.

En el libro, Calderón Hinojosa reveló que se vio obligado a entregar el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) y la Lotería Nacional a gente de Elba Esther Gordillo, porque ya había sido pactado con el ex Presidente Vicente Fox.

“Un acuerdo político, pero además no era un acuerdo político mío. Era un acuerdo que venía desde Vicente Fox donde el ISSSTE y la Lotería estaban en manos de gente de Elba Esther (Gordillo) y este acuerdo político me lo hizo valer Elba Esther y me lo hizo valer Fox (…) era un momento en el que estaba el PRD, la izquierda, etcétera, haciendo todo lo posible por reventar la elección e impedir la Presidencia”.

Respecto a la controversia por la cancelación del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México en Texcoco, consideró que si se hubiese anunciado en los primeros días del Gobierno de Peña Nieto, no estaría pasando lo de ahorita porque ya habría sido inaugurado.

“Admito que esa es una especulación pero los hechos que narro es que trabajamos muy discretamente todo el sexenio para preparar el aeropuerto, el proyecto, rectificamos las pistas para que quedaran dentro del vaso de Texcoco y no hubiera problema con los ejidatarios de Atenco, compramos reservas para hacer el más grande parque de América Latina..

“En fin –recuerda Calderón–, estaba todo listo. Llegó el 2012 con Dionisio Pérez Jácome que era mi brillante secretario de Comunicaciones. Decidimos no anunciarlo porque se iba a prestar a acusación electoral y de hecho yo preferí que se quedara el proyecto para quien ganara y no se destruyera en el paso de las acusaciones electorales”.

“Cuando pasa la elección, y voy a anunciar el proyecto del aeropuerto –fueron 5 meses largos de transición, expresa Calderón–, por una cortesía política se lo avisé al equipo del ex Presidente Peña, y la respuesta fue: ‘no, no no… ese proyecto lo tiene que anunciar el Presidente entrante’, etc..

“Me dolió mucho –rememoró Calderón– pero dije ‘bueno, me comprometí a apoyar al Presidente para que le fuera bien, lo voy a hacer’”, por lo que le entregó el proyecto.

“Insisto.. si ya ahorita iba en 35% de avance, creo que si se hubiera anunciado tres años antes, entrando el nuevo gobierno, se hubiera acabado”, apuntó.

Resaltó que en su libro también habla de la situación que le tocó vivir durante la Influenza AH1N1 de 2009.

Dijo que el entonces secretario de Salud, José Ángel Córdova Villalobos, le informó que había mucha gente que se estaba muriendo en los hospitales porque había una enfermedad nueva para la cual no había vacuna “y no sabemos si tiene, y tampoco sabemos la tasa de letalidad”.

“Ese capítulo es muy importante porque obliga a tomar muchas decisiones muy relevantes, entre otras el encierro o la cuarentena y muy muy rápido.

“Y no, no es proporcional –añade–, no es comparable con el Covid porque este es mucho más contagioso y mucho más mortal, pero sí es comparable en otra cosa…. En las decisiones que deben tomarse en la incertidumbre, sobre todo en un principio, que es cuando puedes ser más eficaz como gobierno, (porque) ya cuando todo se contagia y se desata es muy difícil controlar eso, y segundo y muy importante que es la recuperación económica”, destacó.

<> on May 1, 2009 in Mexico City, Mexico.

“Tuvimos en 2009 un virus nuevo, mortal… el Wuhan de 2009 fue la Ciudad de México. Nosotros fuimos el centro de donde salió el virus, imagínate la preocupación, pero también tuvimos la peor recesión económica hasta entonces (aunque) las medidas que se toman son muy importantes”.

“Por ejemplo, las que tomamos para preservar el empleo, no solo para estimular el empleo temporal, sino por ejemplo los paros técnicos en los cuales les decíamos a las empresas ‘no corras a los empleados, yo pago (Gobierno Federal) una tercera parte, tú paga (empresario) otra tercera parte y que acepte el trabajador ganar una tercera parte menos.. preservemos el empleo tres meses’, y esa fue la razón por la cual preservamos medio millón de empleos orientados al sector exportador”.

“Comparado con la situación, por ejemplo ahorita, ver las cifras.. entiendo que del 18 de marzo al 18 de abril se perdieron 770,000 empleos. Más empleos que todos los que se perdieron en la gran recesión de 2009. Ahora ¿se pudo haber evitado eso? Sí y no..

“No –opina Calderón–, porque efectivamente están derivados de esta situación terrible, que es una contingencia epidémica, pero sí se pudieron haber limitado porque si el gobierno hubiera apoyado a las empresas con sus contribuciones al seguro social, con una parte del salario de los trabajadores, las cosas hubieran sido diferentes-

“Si el Consejo (de Salubridad General) en lugar de haber decretado ‘emergencia sanitaria de fuerza mayor’, con lo cual le prohibió a las empresas recurrir al mecanismo de salvamento de la ley, hubiera dicho ‘contingencia sanitaria’ no se hubieran perdido miles de los empleos que ya perdieron en los últimos 45 días.

¿Y por qué? –se pregunta Calderón–, por prejuicios ideológicos sin fundamento técnico que están gobernando a México en estos momentos y en donde se cree que el empresario es malo, que el empresario es abusivo y tiene con qué apechugar.. ahí están las consecuencias.

Ni el empresario es malo ni es abusivo, (y además) no tiene dinero, sobre todo los pequeños empresarios, para sostener su plantilla laboral. Por eso se han perdido 700,000 empleos, y una buena parte que pudo haberse evitado ”, enfatizó

El libro de Calderón, bajo el sello de Editorial Debate, ya está en preventa desde el pasado 9 de mayo en Amazon, Apple Books, Google Play, Porrúa y Kobo con un costo de 249 pesos. La versión impresa, que tiene un costo de 449 pesos, aún no está disponible.

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| HECHO DIGITAL | CDMX | 19-V-2020 |